Se encontraba sola, en paños menores, con la inseguridad de una niña pequeña, temblando detras de un pequeño matorral a las afueras de la ciudad, era de noche, intetaba dormir, pero apenas los susurros de los buhos y otros seres nocturos hacían que despertara continuamente.
Alba echaba de menos su mantita y su almoadón de plumas de faisán que tanto colocaba su madre antes de acostarse, pero ahora se encontraba sola y desprotegida, con los ojos acuosos de llorar y las ropas sucias por el barro del suelo.
Una niña de 9 años despreocupada de los examenes del colegio y de los difíciles exámenes de los certámenes de ajedrez que tanto odiaba, pero que supuestamente que le había sido otorgado el don de dicho deporte, ahora se encontraba sola en la calle Wall Street, con toda serie de peligros aterradores, y demás.
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